Elogios inmerecidos vs. protagonistas olvidados

Por: Hernando Villa – Veedor Ciudadano

Desde hace 8 años existe la Veeduría Ciudadana del Patrimonio Cultural de Cajicá. Hoy, sin embargo, el municipio no tiene un solo BIC declarado.

El 5 de junio pasado celebramos en Cajicá los 100 años de la Estación del Ferrocarril, un evento que en términos generales cumplió las expectativas por las actividades programadas por la administración municipal. Sin embargo, la ciudadanía NO entendió que la boleta de ingreso a la gala se reducía a vestir traje de la época, es decir, de los años 20 del siglo pasado. Quienes entendimos el mensaje asistimos con alegría, con sentido de pertenencia por la tierra.
Vimos a familias jóvenes enseñando a sus críos el amor por el pasado, pero con visión hacia el futuro: la próxima llegada, un siglo después, del Regiotram del Norte. Una experiencia sorprendente para los asistentes fue saber que entre nosotros conviven jefes de estación con todas sus facultades físicas y mentales. Quienes amamos la historia y el recuerdo, tenemos la obligación de acercarnos a ellos para conocer de viva voz la historia alrededor del ferrocarril y de los pueblos de esta región.
Esta celebración, que para algunos tuvo un tinte ‘elitista’, abre una vez más la discusión sobre el tema del patrimonio. Por ello, me referiré con todo respeto a la alcaldesa Fabiola Jácome Rincón y su compromiso con algunos bienes patrimoniales del municipio. No vivía en Cajicá en el primer gobierno de la ingeniera, pero mi acercamiento con la comunidad cajiqueña alrededor de temas patrimoniales me hacen conocedor de su interés por la conservación del bien patrimonial Estación del Ferrocarril y las dos Casas de la Cultura, sobre los demás temas tengo reservas.
No puedo decir lo mismo del Concejo Municipal, ni de las entidades con responsabilidad en el patrimonio, salvo el Instituto Municipal de Cultura y Turismo. Por ello, no entiendo el elogio que se les hace a concejales, personajes diversos y entidades públicas, por lo general ausentes del tema: no he visto su esmero por el patrimonio.

En 12 años que llevo viviendo en Cajicá, nueve de ellos los he dedicado a luchar, junto a migrantes bogotanos, por la restauración, conservación y mantenimiento del patrimonio, en especial el arquitectónico. Y cuando hablo del Concejo Municipal no me refiero al actual, simplemente recuerdo a los que he seguido desde años, me refiero a la corporación como tal.

Cajicá desde 2018 cuenta con la Veeduría Ciudadana en defensa del Patrimonio Natural y Cultural, constituida por ciudadanos no nacidos en este bello municipio. Quien apoyó la idea fue otro foráneo, el ex personero Pedro Ávila Orjuela. Hoy siguen siendo veedores Blanca Barrios, José Baquero, Maurrem Rodríguez y nos acompañan cajiqueños como Samuel Rodríguez, Jaime Enrique Rodríguez Navarrete, Sergio H. Sierra y Ana Karina López Moya La Veeduría durante los gobiernos de Orlando Diaz Canasto y Fabio Ramírez, luchó – y seguirá luchando– para que en el inmueble de la Estación del Ferrocarril no operen oficinas, por lo que la Personería Municipal debe ubicarse en otro lugar.
Desde la Veeduría observamos con preocupación: Montepincio es solo un recuerdo vago, y la Casa Ospina, en pleno parque principal, propiedad del Banco Popular, se burla de la norma urbana ante los ojos de todas las autoridades. Tucurinca o Casa Museo Fernando Botero figura en una Resolución urbana como zona de cesión tipo A en favor del municipio de Cajicá, pero la falta de rigor en funcionarios de la administración permitió que en la escritura de protocolización de dicha resolución se omitiera la individualización de la zona de sesión, quedando por fuera. En bienes recuperados o intervenidos la Veeduría ha jugado papel de primer orden: Casa Bolonia, Jicá, casa incendiada hoy Bakker, Casa Ospina, Museo o Casa Botero.

No se puede dejar de mencionar a otro protagonista olvidado: el área de Patrimonio del Inscultura, liderada por dos mujeres hijas adoptivas de Cajicá, Kayra Romero y María Paula Garzón, acompañadas de Santiago Sánchez, quienes han recibido el apoyo decidido del director del instituto, el maestro Darwin Trujillo. Este equipo, que merece un reconocimiento especial por su labor incansable de más de cinco años, radicó hace cerca de tres años un listado de más de 60 bienes con probabilidad de ser declarados Bienes de Interés Cultural (BIC). Hasta hoy Cajicá no tiene un solo bien bajo el título BIC.

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