En Lomitas de Hato Grande esperan certificación de alto riesgo de la Car

Fotografías por Edilberto Devia. EL OBSERVADOR.

Debido a la explotación de una cantera de piedra las casas del sector Lomitas de la vereda Hato Grande, municipio de Sopó, se encuentran bajo aparente riesgo de derrumbe, así lo reveló a EL OBSERVADOR Elver Enrique Vallejo, fiscal de la junta de acción comunal.

“Es un tema que viene desde hace más o menos 16 años, a lo largo de los cuales desde las distintas directivas de la Junta de Acción Comunal hemos estado peleando lo que creemos que fue una mala explotación de la cantera, que cortó de tal manera el terreno que colocó en riesgo las casas”, describió.

Informó que gracias al apoyo de la actual Administración local se solicitó un informe de riesgo a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, con el cual, se espera conocer a ciencia cierta el nivel de peligro y si es o no mitigable.  “Estamos esperando que la CAR entregue un documento final con los estudios, para poder determinar cuales deberán ser las acciones a tomar”, detalló.  

Datos y cifras:

En 1982 el sector obtuvo su personalidad jurídica, pero el asentamiento humano sobre el Kilómetro 18 de la vía Bogotá-Tunja data de 1973, cuanta con 450 habitantes aproximadamente, de los cuales 130 son menores y 42 personas mayores.   

Otra problemática:

Refirió Vallejo que el sector también tiene la necesidad de modernizar los accesos peatonales. “Se está desarrollando con el Banco de Proyectos del departamento un plan de acción, ya que en 25 años nunca se ha hecho ninguna mejora a las escaleras y cominerías” agregó.

¿Qué pasa con los perros?

La nota disonante la generó lo evidenciado al cruzar el puente peatonal sobre autopista Bogotá-Tunja, ya que fue inevitable observar varios montículos de excremento de canino, lo cual, nos hace formular este llamado de atención, para que se tome en cuenta la aparente proliferación de perros callejeros, o se llame la atención a los posibles dueños irresponsables de mascotas.

Finalmente anunciamos que en un siguiente capítulo de Mi Gente hablaremos sobre dos experiencias positivas evidenciadas en Hato Grande.

Roy Salas Adán. EL OBSERVADOR

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