La música trasciende las palabras y hace posibles los sueños

Por: Germán Sandoval C.

Director Musical Celecanto, percusionista, docente y compositor.  

Cuando recibí la invitación para escribir sobre música en EL OBSERVADOR me encontraba absorto en la finca “El Rocío”, ese pulmón y oasis al interior de Cajicá, que ha fungido como hábitat de memorables efemérides culturales, entre las que citamos el “Primer Encuentro Sabanero Jazz”, certamen que reunió públicos, músicos y artistas de por lo menos una docena de municipios de La Sabana de Bogotá, y otra media docena de agrupaciones del más alto nivel interpretativo provenientes de la capital, en fin, un tema apasionante que retomaremos a futuro.

Disfrutaba entonces cada pieza de arte en la casa museo del maestro Carlos Osorio. Observaba y a la vez cavilaba (mirando afuera y adentro), sobre la importancia del momento poético, aquel que es solo inspiración y evoluciona en impulso para perseguir una causa y transformarse en hechos.

Y allí, justo ahí, en ese deleitante ámbito fui abordado por el “hombre cámara”, un agudo observador de realidades y sueños, el amigo John French, que en una mixtura de espontaneidad y confianza me lanzó la invitación.

Así, los protagonistas de este espacio serán la música y los músicos tradicionales de Colombia, Latinoamérica y el mundo; la música universal de occidente y oriente en sus diversas épocas y corrientes junto con sus grandes compositores; el blues, el jazz, el rock y las innumerables fusiones; los festivales nacionales e internacionales, los colectivos, la academia, el talento, el dolor y las batallas por sobrevivir como músico, antes, durante… y después de la pandemia.   

Recientemente escuché esta frase en familia:

“Una de las cosas más tristes de la vida es que el mundo le exige a uno que sea igual a los demás” C. Bayona.

Por suerte existe la música que está más allá y nos abstrae de aquella realidad uniformadora, discordante y estridente, a la vez que nos sitúa en los dominios de otro mundo, donde es también posible la belleza.

A todo el equipo y los lectores de EL OBSERVADOR, mi saludo, agradecimiento e invitación para disfrutar de estas lecturas y audiciones, mientras “me afino” en el tono del extraordinario cantante norteamericano y su pródiga sentencia: “El músico verdadero está para llevar la luz a los corazones de la gente”. B. McFerrin

http://germansandovalmusic.com/

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