McCall, un pueblo de caza y cabañas en las montañas

Durante mi viaje por Boise, (capital y ciudad más poblada del estado estadounidense de Idaho) visite un pequeño pueblo ubicado en las montañas que se convirtió en mi primer encuentro con el invierno y la caza legal.

Texto y fotos por: Mavel Robayo. @mavelrobayo

Esta semana el calendario me mostró la notificación de una memoria, hace un año estaba visitando un pueblo en las montañas de Idaho, en Estados Unidos. Aquella era la primera vez que estaba de viaje con el singular fin de ver la única estación que hasta la fecha no había visto, el invierno. Me estaba hospedando en Boise la capital de Idaho por unos días antes de viajar a California, pero me vi obligada a cancelar mi vuelo a San Francisco, porque ya habían iniciado las cuarentenas y los cierres, así que busque un nuevo lugar para explorar, uno que estuviese cerca de Boise.

Quería conocer un sitio como un pequeño pueblo en las montañas, así decidí que mi mejor opción era ir a McCall, ubicado en el condado de Valley. El viaje fue de aproximadamente 3 horas en auto, las vistas y los panoramas son un espectáculo natural, que me recordó lo importante que es conocer la naturaleza, amarla y contemplarla en todos sus estados, habían montañas espectaculares, mucho ríos, praderas que combinaban el color de cielo con el caramelo de los pastos y entre más subía por la montaña más cambiaba.

Pinos grandísimos, montañas que empezaban a cubrirse con nieve en la cima, y de pronto nieve y más nieve, todo el suelo era blanco y en el paisaje estaba acompañado de árboles y pinos amontonados en pie de las montañas que ahora estaba completamente cubiertas de nieve, tengo que decir, que aunque no me gustan las bajas temperaturas, ame la sensación de estar en este territorio blanco, solitario y frio.  

Al llegar al pueblo, no encontré nada que fuera novedoso, no había nadie en las calles y el día era gris, busque con el GPS la ubicación del hotel donde tenía la reserva para dormir ese fin de semana, el check in fue cosa de dos minutos. McCall  es conocido en esa zona por tener un lago donde se va a pescar y practicar kayak durante el verano, pero en invierno no hay ninguna actividad para realizar, más que recorrer en carro las callecitas llenas de nieve y ver la arquitectura propia de las cabañas en las montañas.

Tome para este recorrido sólo el tiempo necesario. Las calles estaban arropadas de una capa gigantesca de nieve, por todos lados había letreros de cuidado y únicamente se permiten el movimiento de los carros de forma lenta, esto para evitar deslizamientos.

Una de las casas llamó mi atención, con puertas grandes color rojizo y paredes azules, todo en madera, decorada con tres columnas de piedra y rodeada de nieve y pinos parecía la morada de mis sueños, ensimismada observando la casa me tomó por sorpresa ver que algo se movía entre los árboles, casi me asusto, mire por las ventanas del carro y no vi nada, así que seguí avanzando despacio, pero prestando interés a los arbustos a ver si encontraba aquello que se había movido entre las ramas, a media calle lo vi, casi como en un videoclip de National Geographic, era un ciervo que caminaba tranquilamente por entre los pinos y árboles secos buscando alguna hoja para comer, su falta de cuernos y tamaño me indico que era una hembra, yo quede fascinada de inmediato, amo encontrarme en la vida real con animales que antes solo veía por televisión.

Detuve de inmediato el carro, saqué mi teléfono y le tomé varias fotografías y un video mientras sentía que esos minutos eran eternos, contemple cada detalle mientras ella solo miraba a su alrededor ignorando por completo mi presencia, minutos después se escabulló entre los arbustos, yo le sonreí a la vida por tan bello acontecimiento y seguí mi camino.

Así absorta, pase toda la tarde ya en mi regreso y un poco hambrienta vi varios lugares para cenar, escogí un restaurante  solo por ser el primero donde encontré parqueadero, al entrar me sorprendió por completo el diseño interior. Lo salvaje y rústico saltaba a la vista, las paredes eran tablones de madera burda y en todas colgaban cuadros de diferentes tamaños con fotografías algunas nuevas, otras antiguas de equipos de fútbol, personas pescando y uno que otro dibujo hecho a mano reflejando la vida en la montaña.

También había un cuadro en donde la imagen había sido pintada en una tabla de madera y resaltaron dos búfalos tallados con detalle, sin embargo, eso no fue lo que más me sorprendió, sino la existencia en menor cantidad, pero en todas la paredes, habían animales disecados, un lobo, un león de montaña y un alce fueron los primeros que vi, pero estaban por todo el lugar, los exhiben con orgullo.

Ante este escenario las tripas se me revolvieron, el corazón se me partió, pero igual el hambre no se me quito, ya en la mesa tomé el menú y ordene mi cena, luego me levanté de la mesa mientras la mesera me traía la comida y camine por el restaurante mirando las figuras de los animales y las fotografías de personas que nunca conoceré, recordando que estoy en otro país, que es otra cultura, que aquí la caza es una actividad muy común y legal, el motivo más grande es el control en el número de especies en la zona, aunque me moleste, uno de los deberes que obtenemos al viajar es respetar las diferencias de los lugares a donde nosotros somos los turistas.

Leí algunos artículos que estaban enmarcados en las paredes con respecto al pueblo, luego regrese a mi mesa y cené con tranquilidad, recordándome a mí misma, que este es el motivo por el que sigo viajando, la idea es aprender y entender las cosas que en casa no tienen mucho sentido.

Durante la noche y con mas información local encontré una carretera alterna de regreso a Boise y que, aun cuando el recorrido sería más largo las vistas de las montañas valdría mucho la pena, a la mañana siguiente salí del hotel calculando que el tiempo suficiente para hacer algunas paradas y contemplar las vistas, y aun así poder llegar a Boise en horas de la tarde, me alegro mi decisión, disfrute mucho el recorrido escuchando música country y de vez en cuando -cuando no había señal en la radio- disfrute del silencio dentro del auto, fue un fin de semana corto pero muy agradable.

(*) Mavel Robayo: Emprendedora y viajera, líder en operaciones y CS. Colombiana ciudadana del mundo, oriunda de Tocancipá, ha pasado los últimos ocho años viajando por el mundo, aprendiendo y enseñando técnicas para llevar una vida más saludable y ayudando a empresarios a crear mejores sistemas de comunicación con sus clientes. Fundadora de Remote and Health.

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